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domingo, 9 de septiembre de 2018

El éxodo venezolano (como oportunidad).


La International Organization for Migration ha publicado recientemente cifras sobre la llegada inmigrantes al conteniente europeo durante el periodo comprendido entre los años 2015 y 2018. Casi un millón setecientos mil inmigrantes han llegado a Europa durante los últimos tres años, teniendo el pico de mayor ingreso el año 2015, año que está marcado por la crisis de los refugiados en Europa[1].

Bien recordamos las secuelas de esta crisis migratoria. Varios países de Europa cerraron sus fronteras[2], otros se rehusaron a tomar cartas sobre el asunto. La comunidad internacional en general se volcó de cara a la resolución de la crisis migratoria en aquel entonces. La exigencia de soluciones era incesante, la indiferencia de ciertos sectores fue tenaz. Gobiernos nacionalistas se aprovecharon de la situación y tras este triste episodio se vio una crisis de institucionalidad sin precedentes en el marco de la Unión Europea[3].

Hoy en día la crisis ha tomado un nuevo rumbo. Sin embargo las secuelas aún siguen vivas[4]. Ha sido difícil para el mundo occidental entenderlo, pero el movimiento es un rasgo casi ontológico de nuestra existencia, una cuestión propia del ser humano. Poner barreras no detendrá el andar de las personas, recurrir al discurso racial no resolverá nada si, primero, no se entiende el anacronismo contenido en dicha forma de interpretar la realidad y, segundo, si no se resuelven ni se comprenden los problemas de fondo que obligan a las personas a salir de sus sitios de origen.

Hacemos eco de este contexto para ilustrar el éxodo de venezolanos que actualmente ha puesto en alerta a los gobiernos y a los ciudadanos de América Latina[5]. Las cifras más optimistas vaticinan que más de dos millones de venezolanos han salido del país durante los últimos cuatros años[6]. Otras arrojan un total aterrador de casi cuatro millones de venezolanos abandonando su país durante el mismo periodo[7]. Hablamos en ambos casos de una desbandada, de una crisis migratoria inédita en la historia de nuestra región.

Para éste año tan sólo en Ecuador han entrado cerca de quinientos cincuenta mil venezolanos[8]. Y así como entran en Ecuador, también entran a Perú, Chile, Uruguay, Argentina y Brasil. Es, sin lugar a duda, una crisis humanitaria[9]. Las condiciones internas del país empujan a todos sus ciudadanos a buscar su futuro en otras latitudes.

El caso de los venezolanos entrando a territorio colombiano ha sido significativo. Al ser uno de los países que cuenta con fronteras terrestres transitables con Venezuela, Colombia se ha convertido en el sitio predilecto al cual recurren las personas que salen de Venezuela, bien sea de paso o bien sea para establecerse. Momentáneamente no hay cifras que hablen del número total de venezolanos que han entrado a territorio colombiano. Sin embargo, en el caso de Cali, capital del Valle del Cauca, se estima que entran cuatrocientos venezolanos al día[10]. Un censo nacional realizado en el primer semestre del año indicaba que había un total de dieciséis mil venezolanos tan solo en el Valle del Cauca[11].

Son cifras que hablan de una situación que, si no es bien atendida, puede devenir en un ambiente tenso dentro de territorio tanto colombiano como de los distintos países a los que llegan los venezolanos. Ya se han registrado situaciones de xenofobia en la región[12], y los gobiernos no pueden permanecer silentes e indiferentes ante una crisis que tendrá inevitables consecuencias dentro de las economías y tejidos sociales de cada país.

Ese es el panorama en un plano muy cuantitativo. Ahora bien, en el plano cualitativo la situación puede ser abordada desde distintas vertientes. Bien sea las historias de las personas que salen, las circunstancias que las empujan a tomar tal decisión, las vidas y los seres queridos que dejan, entre otros. A nosotros nos interesa resaltar la oportunidad que significa todo el proceso migratorio venezolano tanto para Venezuela como para Colombia.

Resulta un lugar común interpretar las crisis como ventanas de oportunidad, como procesos donde puede haber ganancia a pesar de la adversidad. Si bien la situación no tiene una solución posible ni a corto ni mediano plazo, es necesario apuntar que el escenario de por sí cuenta con rasgos inéditos. No sólo por la suma de seres humanos que sale, ni por las cifras ni indicadores que envuelven la crisis venezolana. Lo inédito en este caso se encuentra en un plano más cultural, más propio de las sensibilidades.

En primera instancia por el carácter del pueblo venezolano, el cual durante su historia moderna fue influenciado por las distintas nacionalidades que llegaron a Venezuela. No solo colombianos, sino también españoles, portugueses, italianos, chilenos, peruanos, ecuatorianos, sirios, libaneses y demás. La situación económica del Estado venezolano era favorable, cualquier persona del mundo consideraba atractiva la idea de ir y hacer una vida en Venezuela. Es decir, Venezuela fue un país que armonizó con el extranjero, un país abierto en el cual la convivencia con lo diferente era lo normal.

Distinto caso es el del pueblo colombiano. Por lo que se puede saber fueron pocos los extranjeros que llegaron a territorio colombiano en el siglo XX. Son reducidos los círculos de las familias descendientes de extranjeros que pudieron haber hecho una contribución significativa a la cultura colombiana. A la inversa, Colombia fue un país que empujaba a sus ciudadanos a buscar su vida en otros lugares. La guerra, el conflicto armado y la pobreza han sido razones suficientes como para que los colombianos hayan decidido esparcirse en todo el mundo. Por lo tanto, el colombiano estaba acostumbrado a salir de su país, a ser recibido y no a recibir.

Estas características del pueblo colombiano contrastan considerablemente con el devenir del pueblo venezolano, el cual nunca estuvo acostumbrado a salir de su país. Los mayores movimientos migratorios en Venezuela se producían a lo interno del propio territorio nacional. Los venezolanos recibían, sí, pero jamás fueron recibidos pues nunca se lo plantearon, nunca lo necesitaron.

Ésta es la oportunidad a la que nos referimos. La oportunidad de los venezolanos de aprender (y aprehender) de las culturas a las que están llegando, y la oportunidad de los colombianos de conocerse a sí mismos a través de la recepción de los venezolanos que llegan a territorio nacional. No quiere decir esto que ninguna de las dos nacionalidades no aprendiera nada de sus experiencias anteriores al éxodo venezolano. La diversidad de las culturas que han llegado a Venezuela ha prefigurado y formado parte de la identidad cultural de todos los sectores de la sociedad, similar a la formación y configuración que ha tenido la identidad del colombiano a través de su llegada a otras latitudes.

Lo importante en este sentido es hacer provechoso el éxodo venezolano. Supone ésta una situación inédita para cada país, una situación en la que se ponen en juego los prejuicios e interpretaciones de cada nacionalidad, donde se cuestionen los límites de cada forma de entenderse con la vida. Las historias y tradiciones de ambas naciones se encuentran problematizadas gracias al movimiento migratorio actual. La interpretación de un mundo que se ve desarraigado entra en relación con la interpretación de un mundo que ve como novedad el encuentro con lo diferente, con lo desconocido.

Por un lado los venezolanos podrán apreciar positivamente las dificultades que se presentan normalmente en los movimientos migratorios, pues así podrán ponerse en el lugar de las distintas personas que en el pasado eligieron a Venezuela como destino. Podrán comprender de primera mano las razones y motivaciones de aquellos que en su momento también eligieron la vida del inmigrante. Los colombianos por su parte podrán brindar el apoyo que en su momento los mismos colombianos recibieron en el exterior. Podrán medir y perfeccionar su apertura hacia lo diferente, hacia lo que no les es propio. Podrán, en definitiva, desenvolverse en un escenario complejo del cual pueden aprender mucho sobre lo distinto y demasiado sobre sí mismos.

Al respecto no podemos olvidar que las condiciones del éxodo son bastante particulares. Jamás la región vivió un movimiento de personas de tal magnitud, jamás se vio en la América Latina moderna a una nación entera huir de unas condiciones de vida tan lamentables. Sin embargo, y a pesar de esto, la oportunidad prevalece.

Las dificultades no faltarán. La probabilidad indica que el movimiento de personas continuará y aumentará en la medida que la dictadura venezolana continúe en el poder. Los gobiernos de la región deben ser receptivos y aprender de la experiencia europea del año 2015. Fomentar la xenofobia no es una solución, sobre todo cuando el discurso que recurre al nacionalismo solo puede colaborar a empeorar la situación. Cerrar las fronteras sólo hará que las vías alternas se hagan de uso común, permitiendo así que vayan en aumento la trata de personas, el pago de vacunas y demás delitos que puedan perjudicar a los inmigrantes.

La solución a nuestro entender es ayudar a los que llegan. Saber hacer productivo el éxodo venezolano pasa por tener una gran sensibilidad y un alto sentido de responsabilidad. Son familias enteras las que dejan toda una vida a sus espaldas, son personas que sufren y padecen una situación crítica. Sea como fuera, se presenta una circunstancia nunca antes vista para ambos países y es necesario fomentar el sentido de oportunidad que esto representa para ambas naciones.

Qué pueden aprender los venezolanos de los colombianos y viceversa. Qué clase de elementos del mundo de vida venezolano pueden nutrir la concepción tradicionalista de los colombianos. Cuál ha sido la historia de Colombia, cómo puede ella ser un aprendizaje para los venezolanos. Qué pueden aprender ambos gentilicios de sus respectivos movimientos migratorios. Son varios los elementos que se ponen en discusión y que seguramente significarán una nueva manera de ver y de entender la relación entre ambos países.

Es una circunstancia que bien puede representar tanto un saldo positivo como un saldo negativo en el que se defrauden y decepcionen las expectativas de cada uno de los involucrados. No obstante, bien conviene rescatar el pensamiento que asume a la decepción como el sitio privilegiado en el que se genera un verdadero aprendizaje de la vida. Es decir, el sitio donde se hace una verdadera experiencia, el sitio en el cual se ensancha las limitaciones de nuestras concepciones de mundo, en el que en definitiva se aprende algo.

Quedará en la historia el camino recorrido por ambas naciones, las cuales, al ritmo que van las cosas, volverán a verse enredadas, mezcladas y hermanadas. Como siempre lo han sido y como siempre lo han debido ser.


[1]  No habría crisis de refugiados en Europa sin una crisis en Siria. Este éxodo no es más que la última etapa de un viaje más largo. Algunas personas huyen de las bombas que están cayendo en Siria; otras, de la desesperanza que suponen los campos de refugiados en la región.” En: https://elpais.com/cultura/2016/05/06/actualidad/1462528802_008032.html
[2]El cierre parcial de las fronteras reunirá a enormes grupos de personas desesperadas a lo largo del corredor de los Balcanes por donde han pasado cientos de miles de personas rumbo a países de la UE más prominentes, particularmente Alemania. Aunque los sirios son el mayor grupo entre quienes buscan asilo, cientos de miles de personas que huyen de la pobreza, como paquistaníes, bangladesíes y ceilaneses, también se han unido.” En: https://www.nacion.com/el-mundo/terrorismo/cuatro-paises-de-europa-cierran-frontera-a-migrantes-economicos/T4J4OUWIAJEPPLZWXXNS7G52QA/story/
[3]De acuerdo sobre la necesidad de reforzar las fronteras exteriores de la UE, los miembros del bloque siguen enfrentados sobre la responsabilidad de cada uno acerca de la forma de acoger a los miles de migrantes que intentan llegar a Europa como a quienes ya se encuentran en el continente.” En: https://www.elsoldemexico.com.mx/mundo/minicumbre-fracasa-europa-sigue-dividida-por-crisis-de-refugiados-1789615.html
[4]Para un continente con unos 500 millones de ciudadanos de la Unión Europa, el número de inmigrantes que tocan a su puerta no debería ser un problema: hasta el mes de junio, habían llegado este año unas 33.00 personas, menos de la mitad que en 2017. Grecia es el país que más refugiados acoge en relación con su población. La mayoría de los refugiados llega a España, seguida por Italia. Sin embargo, en casi todos los países de la Unión Europa, los populistas de derecha desempeñan un papel importante en la política. En algunos países también forman parte del gobierno. Su ascenso se debe en gran parte al miedo a lo extranjero.” En: https://www.dw.com/es/por-qu%C3%A9-la-ue-no-encuentra-soluci%C3%B3n-a-la-crisis-migratoria/a-44422932
[5]La crisis humanitaria desatada por la llegada de más de 4.000 venezolanos al día llevó a Ecuador a declarar hace dos semanas el Estado de Emergencia. Ahora piden el pasaporte a los venezolanos que quieran ingresar en el territorio, aunque se ha eliminado este requisito para los menores.” En: http://es.euronews.com/2018/08/20/la-crisis-migratoria-de-venezuela-pone-en-alerta-a-sus-vecinos
[6]La cifra de 2,3 millones es una estimación hecha por la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) a junio de 2018, aunque Naciones Unidas no precisó la fecha de inicio del cálculo.” En: http://www.elcolombiano.com/internacional/venezuela/onu-2-3-venezolanos-han-dejado-el-pais-por-la-crisis-EF9160521
[7] Según una encuesta realizada por Consultores 21 S.A. entre noviembre y diciembre del año pasado, cuyos resultados fueron divulgados hoy en las redes sociales de esta empresa, en 29% de los hogares venezolanos han emigrado, en promedio, 1,97 miembros del núcleo familiar en los últimos años; considerando que en Venezuela hay 7,2 millones de hogares, según las estimaciones del Instituto Nacional de Estadística, son al menos 4 millones los ciudadanos que se han ido del país.” En: http://www.noticierodigital.com/2018/01/consultores-21-4-millones-venezolanos-emigrado-los-ultimos-anos/
[8]Un total de 547.000 venezolanos llegaron a Ecuador en lo que va de año escapando de la crisis que vive su país, informó hoy (10.08.2018) el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur), que anunció más ayudas para el país anfitrión. "El éxodo de venezolanos desde su país es uno de los mayores movimientos masivos de población de la historia", señaló el portavoz Wiliam Spindler en una rueda de prensa en Ginebra.” En: https://www.dw.com/es/ecuador-recibe-casi-547000-refugiados-de-venezuela-en-2018-seg%C3%BAn-acnur/a-45041329  
[9]Hasta ahora, las personas están desesperadas por salir de Venezuela principalmente por el colapso económico, la hiperinflación; la gente pasa hambre, no tiene trabajo y se ven forzados a emigrar en busca de necesidades básicas.” En: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-45291398
[10] De acuerdo con la Policía Metropolitana de Cali, cada día ingresan cerca de 400 venezolanos a la ciudad. Si bien no se sabe cuántos de ellos la usan como un punto intermedio para seguir su camino hacia otros lugares de Suramérica, es claro que una gran cantidad se queda. Verlos en los semáforos pidiendo ayuda económica con carteles que cuentan sus historias se ha convertido en una escena común.” En: https://www.publimetro.co/co/cali/2018/08/23/venezolanos-en-cali.html
[11]En el Valle del Cauca se registraron 16.752 venezolanos, siendo el noveno departamento que más ha acogido a esta población.” En: https://www.elpais.com.co/colombia/mas-de-16-000-venezolanos-se-censaron-en-cali-y-el-valle-del-cauca.html
[12]El pueblo brasileño de Pacaraima, en la frontera con Venezuela, vivió momentos de tensión este sábado con un enfrentamiento entre vecinos e inmigrantes venezolanos, cuyos campamentos improvisados fueron destruidos e incendiados. El tumulto comenzó por la mañana, después de que un comerciante local resultara herido en la madrugada del viernes y sus familiares responsabilizaran a los venezolanos, que en el último año han intensificado su presencia en el pequeño municipio, de apenas 12.000 habitantes. En los enfrentamientos, tres brasileños resultaron heridos, según informó un portavoz de la Policía Militar, y no hubo detenidos. No hay informaciones sobre los venezolanos, muchos de los cuales, según imágenes divulgadas por habitantes de la ciudad, cruzaron la frontera de vuelta a su país.” En : https://elpais.com/internacional/2018/08/19/actualidad/1534664679_355249.html

domingo, 27 de agosto de 2017

Inmigrantes... y algo más.

A todos esos estudiosos de la sociedad que han dedicado sus esfuerzos en visibilizar una de las mayores tragedias de nuestra historia nacional. A ellos, todo mi reconomiento y admiración.

*

                Se ha dicho mil veces y mil veces más hará falta repetirlo: la situación venezolana de los últimos años ha sido un drama que raya en el absurdo, la tragedia y la comedia. Políticos que fungen de narcotraficantes y lideres espirituales, militares que viven la vida cual reality-show; las penurias de una población indefensa ante las arrolladoras fuerzas del desanimo post-rentista, y, ¿cómo podía faltar?, la esquizofrenia de una clase dirigente que, sin brújula efectiva que guie el camino, se dice y desdice más de lo que los desesperados analfabetas políticos desearíamos.

                Sí, ha sido la debacle general. Nos ha tocado ver la apoteosis del energúmeno de izquierda en gran soviet caribeño. Ver cómo se desvanece el relato de la nación del consumo desenfrenado en la realidad de un Estado Fallido, que obliga a su juventud a subsistir famélicamente de la basura y la violencia, todos con la esperanza de que la suerte de resistir no se convierta en un presagio más de muerte.

**

                Particularmente llama la atención el tema migratorio: pasamos de ser un país receptor de talentosos y desplazados de todas partes del mundo[1], a ser un país cuya emigración se caracteriza, entre otras cosas, por su relativo nivel profesional. Y cada día que pasa el tema se vuelve más palpable para nuestros vecinos, más engorroso, más incómodo[2].

                Tan solo en la semana anterior a la elección de la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente de la dictadura proto-chavista, se dice que cruzaron la frontera unos 33.000 venezolanos[3]. Suena fácil, pero el ejercicio de imaginar a todas esas personas dejando sus vidas, sus amigos, sus calles, sus casas, sus recuerdos, su suelo patrio, todo por el rumor incierto de un futuro mejor, hace palidecer el alma. No es sólo cruzar de un país al otro, es huir de un sistema caníbal que, como ya hemos mencionado anteriormente, obliga a vivir miserablemente o morir en el intento.

                Las cifras que se estiman de los últimos años dejan el mismo sabor de boca: casi 2.000.000 de venezolanos se han ido[4]. A esa emigración habría que añadir algunos datos más: con anterioridad se ha visto que los movimientos migratorios se conforman de las capas sociales, no más pobres, pero sí menos pudientes y menos formadas[5]. Es decir, individuos-masa no profesionalizados, distintos a los que conforman la diáspora venezolana, categorizada en su mayoría por jóvenes con cierta formación académica (bien sea técnica o universitaria)[6].

                Y eso demarca otra característica: la migración está llena de jóvenes[7]. No hace falta ir demasiado lejos de Venezuela para poder constatar esto: en la frontera colombo-venezolana, en las plazas de Cúcuta y en los departamentos del Norte de Santander y Santander[8], ya hay campamentos, pequeñas comunidades de venezolanos que no denotan otra cosa que juventud y desesperación. Colombia completa ha sido uno de los principales puntos de llegada de esos venezolanos que huyen despavoridos de la situación actual[9]. Y, no siendo único el caso colombiano, uno podría asombrarse ante la cantidad de venezolanos que han ido llegando a todos los países de la región.

Argentina, Estados Unidos, Chile, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Perú, e incluso Trinidad y Tobago[10]. Es una situación que se va replicando de país en país: el choque entre las culturas de cada nación y los inmigrantes venezolanos, que tan acostumbrados a convivir con la otredad apenas ahora van llegando a comprenderla en un sentido más amplio[11].

***

La gran diferencia de estos países con la nación colombiana se sostiene en diversos aspectos: cercanía geográfica, historia compartida y flujos migratorios. Estos últimos parecieron haber estado marcados, desde la mitad del siglo XX hasta su cierre, por una suerte de relación unidireccional. Venezuela recibía y recibía olas migratorias colombianas y la vida seguía como si nada. Era normal ver colombianos desde el occidente hasta el oriente, desde la región costa-montaña hasta el sur del mapa, desde ciudades dormitorios hasta las metrópolis.

Lo extraño era conocer u oír historias de venezolanos que cruzasen la frontera. Se pensaba que sólo un demente podría querer ir a un país de guerrilleros, narcotraficantes y  paramilitares; un país en guerra y con una fuerte división social. Hoy esa caracterización se ha invertido, ya no sabemos cuál es el país que está en guerra, no sabemos en cuál país hay mayor influencia paramilitar o guerrillera[12]. Las historias se intercambiaron, ahora la experiencia colombiana y su recuperación (más allá de sus actuales problemas, los cuales no son menores) son el espejo al cual una cierta parte la dirigencia venezolana parece mirar, sobretodo en aras de superar el fantasma de la violencia[13].

Y si a nuestra élite interesa la reciente historia colombiana, a otro importante sector de la clase media venezolana (que creció y se desinfló gracias a las maravillas de la renta petrolera) han interesado las condiciones de vida del vecino país. Sea para echar raíces, para trabajar, para hacer puente con otros países o, simplemente, para buscar un destino un tanto mejor. Cientos de venezolanos han ido a parar a Colombia: desde Cúcuta, pasando a Bucaramanga, yendo a Cartagena, bajando a Bogotá, más al sur en Cali y luego, cerca del Ecuador, situados en Nariño en su incesante marcha hacia el sur.

Venezolanos venidos a menos, hijos de la inmigración colombiana, profesionales de todas las clases, personas en tránsito, todos ubicados entre la gran variedad de razones que explican el  que muchos se encuentren ahora en el país vecino. No es azaroso, entonces, encontrar una diversidad inigualable entre los venezolanos que hacen vida en las ciudades colombianas. Diversidad que, no entendida como diferencia irreconciliable, se hace esencial en la búsqueda y el reencuentro de nuestra nacionalidad…

****

                Gente estudiada que ahora trabaja en lo que sea, como sea. Jóvenes acostumbrados a la riqueza no trabajada, amoldados a la susurrante decadencia del petróleo y sus corruptelas. Familias separadas, amistades que buscan reencontrarse como si nada hubiese pasado, amores que mueren y languidecen a la distancia. Es el testimonio de esos silentes ciudadanos del mundo que van acomodándose a nuevas realidades[14], siempre melancólicos de lo que alguna vez fueron, de lo que se les dijo que pudieron haber llegado a ser.

                No están solos en el mundo, con ellos van e irán miles y miles. La marcha continuará mientras la dictadura siga[15], mientras el dinero mal habido siga su flujo revolucionario, mientras el mundo siga menospreciando nuestra alarmante crisis humanitaria[16].

Sucede y sucederá entonces que poco a poco los venezolanos irán encontrándose, todo esto a la par de la difícil decisión de abandonarse a sí mismos en otros países. Pequeña paradoja que se entiende en la medida en que las diásporas van a ir prefigurando un nuevo tipo de venezolanidad, que no es otra que la de la familiaridad, aquella que hemos ido olvidando a causa de la estampida. Quien escribe esto lo ha percibido: en el andar de la migración iremos encontrando las razones del desastre, las herramientas para superarlo y comprenderlo, sí, pero también vamos a ir encontrándonos a nosotros mismos en el vital ejercicio de la memoria.

¿Por qué hemos huido? ¿Siempre estuvimos marcados por la violencia? ¿Siempre ha sido el venezolano una maldición para su país? ¿O acaso fuimos (y somos) algo más? ¿Seremos capaces de recordar ese algo más? Asumo que sí, en algún punto, en alguna velada de terror cuando los secuaces del desastre nos hagan temblar por los seres queridos que aún siguen en Venezuela, en alguna fría noche donde recordemos que la calidez venía no sólo de nuestro envidiable medio ambiente, sino también de las personas que nos rodeaban… En ese momento el instante humano superará el discurso del terror, las sonrisas a distancias se unirán y la fraternidad con nuestros hermanos nos hará revivir del desdén de la soledad.

Queda un largo camino, árido, lleno de dificultades, pero sólo recordando ecuánimemente podremos sobrellevar la tragedia. Y la marcha seguirá… a no ser que suceda algo más.




[1]Tirar de la ironía es una de las pocas cosas que les queda hoy a los venezolanos. Decir que los inmigrantes ahora emigran es paradójico ya que este país fue receptor neto de personas con otras nacionalidades durante más de 50 años y, si nos ponemos exquisitos con los datos, se podría incluir todo el siglo XX, al contabilizar los saldos migratorios anuales entre 1900 y 1935, los cuales eran ínfimos pero positivos.”: http://elestimulo.com/blog/venezuela-un-pais-de-inmigrantes-que-ahora-emigran/
“El censo de 1960 revelaba que 15% de la población estaba formada por inmigrantes que provenían, fundamentalmente, de países europeos. Ese porcentaje aumenta en la década de los años 70 y 80, gracias al aporte de la inmigración procedente de países latinoamericanos”, se lee en la introducción al estudio. “Venezuela era un paraíso democrático para quienes huían de las bandas armadas colombianas y peruanas, de la inestabilidad política y económica de Ecuador y de los países centroamericanos y caribeños, y de las dictaduras de todo el Cono Sur”, asegura el texto. A ello se sumaban los tradicionales inmigrantes españoles, italianos y portugueses.”: https://www.elconfidencial.com/mundo/2016-08-30/venezuela-emigracion-maduro-chavez-diaspora-petroleo_1252510/
[3]Decenas de miles de personas —unas 33.000 el lunes— cruzaron hacia el país vecino ante la incertidumbre y el desabastecimiento que golpea a Venezuela, en lo que supone un incremento del flujo migratorio que se suele producir en los momentos de mayor crisis.
El paso fronterizo más concurrido fue el de Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander, por donde transitaron más de 26.000 ciudadanos. Miles de ellos regresaron el mismo día tras comprar alimentos y productos básicos. Alrededor de 2.000 venezolanos, según las autoridades colombianas, ingresaron con la intención de viajar a Ecuador, Perú y Chile.”:
[4]Han pretendido ocultar la inseguridad alegando que es sólo un problema de percepción auspiciado por los medios de comunicación, así como la inflación si se toma en cuenta que el BCV pasó meses sin producir estadísticas, a lo cual estaba obligado. El ocultamiento es consciente y deliberado. Creen que silenciando un fenómeno en el que participan cerca de dos millones de venezolanos (1 millón 700 u 800 mil) de manera directa y de manera indirecta los familiares y amigos que dejan en Venezuela, esto es, no menos de 15 millones de venezolanos. El hecho migratorio deja de existir: todo ello es, por decir lo menos una profunda aberración.”: http://www.noticierodigital.com/2016/06/tomas-paez-cerca-de-dos-millones-de-venezolanos-han-tenido-que-emigrar-al-extranjero/
[5]¿Quién puede permitirse emigrar? (…) Quienes emigran no son los más pobres, sino los que tienen algo de dinero, los que pueden permitírselo. Para ellos, los costes de emigrar, si bien en condiciones peligrosas, han bajado.”: https://elpais.com/elpais/2013/10/29/opinion/1383051125_783112.html
[6]En cuanto al caso de la migración de venezolanos profesionales al exterior, Tomás Páez aseguró que la denominada “fuga de talentos” es un término que debería reenfocarse porque no abarca la totalidad ni complejidad del problema:
 “Yo pienso que está sobrevalorado el término de “Fuga de talentos” que tanto se utiliza en estos días, claro que hay una fuga de talentos, cuando por ejemplo te digo que más del 90% de las personas que se van son universitarios, pero pienso que hay que hacer un reenfoque, porque de esta manera al enfocarse únicamente en lo académico, se reduce la magnitud del problema.”: http://www.cnpven.org/articulos/entrevista-a-tomas-paez-sobre-la-emigracion-de-profesionales-y-tecnicos-venezolanos
[7]"Las diversas condiciones que atraviesa el país está determinando que los jóvenes y no jóvenes se vayan a buscar otros horizontes (...) Hoy por hoy ellos tienen que trabajar toda su vida en el país para poder, por ejemplo, adquirir una vivienda", destacó.”: https://informe21.com/actualidad/sociologos-uno-de-cada-cuatro-venezolanos-desea-emigrar
“No obstante, son los jóvenes entre 19 y 29 años quienes más deseos tienen de irse de país, lo que supone un grave problema para la economía venezolana y a la vez, para su desarrollo, ya que, según Osorio Álvarez, educar por 18 años a la nueva generación, le costará muchísimo al Gobierno, y generará un retraso de 30 o 50 años en el país.
“El país se ha venido abajo por lo que hemos perdido. Estamos saliendo de lo mejor y quedando con una población de adultos mayores. Eso tiene una incidencia en la realidad social. Dos generaciones de profesores están fuera del país”, contó en entrevista a El Nacional el mes de febrero, y aunque, ciertamente la población de adulto mayor es la que tiene menores intenciones de emigrar, el Barómetro determinó que 19%, de quienes tienen entre 50 y 59 años, aspiran una huida del país, mientras que un 13% de los de mayores de 60, realizó esta misma afirmación.”:
[8]Todos los municipios de Santander deben implementar planes de acción humanitaria al respecto por nuestra cercanía con Venezuela. El comportamiento de los colombianos debe ser de comprensión frente al drama humano que atraviesan los nacionales del hermano país y debe censurarse toda actitud hostil, más en estos tiempos en que los derechos humanos de los migrantes tienen protección legal y la solidaridad de la comunidad internacional.”: http://actualy.es/colombia-la-inmigracion-de-venezolanos/
[9] “Pese a que la oficina de Migración Colombia tiene reportados 40.000 venezolanos viviendo legalmente y calcula que estén 60.000 irregularmente, una investigación liderada por el sociólogo y experto en migración venezolana, Iván de la Vega, profesor de la Universidad Simón Bolívar, realizada con colegas y alumnos del Laboratorio Internacional de Migraciones (LIM), revela que son 900.000 los venezolanos -incluyendo los que tienen doble nacionalidad- (el 1,8 por ciento de nuestra población), los que han llegado al país en los últimos 20 años, por el efecto de la llamada ‘revolución bolivariana’ y la crisis social en ese país.
(…)
El informe, realizado con información del Banco Mundial, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y de organizaciones de venezolanos, da cuenta que Colombia es, entre 98 países, el principal receptor de este éxodo, muy lejos de Estados Unidos y España, que ocupan el segundo y tercer lugar.”: http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/venezolanos-la-migracion-mas-grande-en-la-historia-del-pais-72872
[10]Marisol dice que prefiere los pesares de esta isla a lo que pasa en Venezuela. La escasez de alimentos, la inflación más alta del mundo, la violencia callejera y la persecución política le hacen preferir, aun con sus defectos, a Trinidad y Tobago. La mayoría consigue alimentar a su familia, pero sin conseguir la paz que buscaron al irse de su terruño.”: http://elestimulo.com/blog/trinidad-y-tobago-un-desesperado-destino-para-refugiados-venezolanos/
[13]¿Y qué aconseja a otros lugares que viven una violencia como la que vivió Medellín? Carolina Lopera no duda en responder: “Les diría que empiecen primero por perdonarse. Debemos perdonarnos, invitar al vecino, no solamente eres tú el que tiene problemas, el de tu lado también está sufriendo”.”: http://www.panorama.com.ve/experienciapanorama/Tres-habitantes-de-Medellin-cuentan-como-supero-esa-ciudad-la-violencia-20160513-0065.html
[14]Pero de pronto pienso que esos chicos, esa generación de venezolanos profesionales que están pasando trabajo, que lloran a los suyos, que están “echándole bola” (trabajando duro, para los lectores chilenos), van a ser una gran generación. Porque estos muchachos tienen la formación profesional, pero a la vez están aprendiendo una importante lección de humildad, de ponerse en el lugar del otro, de entender el valor de las labores más sencillas. Están aprendiendo que detrás de cada oficio hay un ser humano, que nadie es mejor que el otro. Además están aprendiendo a entender otro país, otra cultura, otras voces, otras formas. Están aprendiendo –literalmente- a ganarse el pan con el sudor de su frente, de sus piernas, de sus brazos, de sus hombros.”: http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2017/02/14/estos-jovenes-migrantes-venezolanos/
[15] “La razones que explican la decisión de emigrar no solo permanecen sino que han aumentado de un modo ostensible. Es lo que justifica la negativa de 80% de la diáspora a retornar al país. Insistimos y preguntamos utilizando un condicional: ¿Y si las condiciones del país cambiasen?, y el porcentaje de respuestas negativas se reduce. Volvemos a preguntar esta vez con el objeto de conocer la agenda de cambios de la diáspora. Las respuestas señalan las prioridades y aparece otra vez la necesidad de preservar el derecho de propiedad fundamental, reclaman seguridad y un ambiente apropiado para poder trabajar, invertir, y desarrollarse económica y socialmente, para lo cual es fundamental un cambio en el modelo político, portentosa máquina de creación de pobreza.”: http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/intervencion-diasporaen-proceso-reconstruccion-del-pais_200315
[16]Advertimos que la escasez de productos, que se ha agravado en los dos últimos años, está teniendo un grave impacto en el bienestar de numerosos venezolanos. Nuestros hallazgos coinciden con los de organizaciones profesionales del sector de salud, académicos que han realizado encuestas sobre el impacto y la gravedad de la escasez de alimentos, y organizaciones no gubernamentales venezolanas. Informes internos del Ministerio de Salud venezolano que fueron consultados por Human Rights Watch indican que las tasas de mortalidad infantil y materna correspondientes a 2016 son significativamente superiores a las informadas en años anteriores. Según profesionales de la salud entrevistados por Human Rights Watch, las condiciones insalubres y la falta de insumos médicos en las salas de parto de hospitales son factores que inciden significativamente en el marcado incremento de las tasas de mortalidad infantil y materna.”: https://www.hrw.org/es/report/2016/10/24/crisis-humanitaria-en-venezuela/la-inadecuada-y-represiva-respuesta-del-gobierno